Ferrol - Historia Urbana
'Historia de dos Ciudades'. La Memoria de Ferrol, entre la Marina de Guerra y la Clase Trabajadora.
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Capítulo 4

Entre la transición democrática y la reconversión naval (II)

En esta inestabilidad también venían a incidir las contradicciones de la situación política española, y no sólo aquellas que se derivaban de las tensiones entre el gobierno autónomo de Galicia, en manos del Partido Popular, y el gobierno de la nación, desempeñado por el Partido Socialista. La transición a la democracia se basó en un acuerdo de mínimos entre las fuerzas más moderadas del régimen franquista y la oposición. Excluidas del acuerdo, las posiciones más radicales en ambos bandos iban a optar por la vía del pronunciamiento militar y del terrorismo. Ambos fenómenos acabaron repercutiendo en una ciudad donde coexistían de manera conflictiva la memoria del militarismo franquista y de la movilización obrera, y pusieron en dificultades a gobiernos municipales de distinto signo. Entre 1983 y 1985 dos de las figuras más sobresalientes del intento de golpe de Estado del 23-F, el teniente coronel de la guardia civil Tejero que había tomado el Congreso, y el teniente general Milans del Bosch que había sacado los tanques a la calle en Valencia, estaban confinados en sendas prisiones militares en la ría de Ferrol (en el dieciochesco Castillo de la Palma y en los Arsenales). Elementos de extrema derecha peregrinaban a la ciudad con la intención de visitarles, generando enfrentamientos con grupos antifranquistas, y poniendo en una situación delicada a la corporación municipal socialista. En 1987 surgía brevemente el 'Exército Guerrilheiro do Pobo Galego Ceibe' (Ejército Guerrillero del Pueblo Gallego Libre), el único -y reducido- grupo terrorista en la historia del nacionalismo gallego radical. Y elegía para darse a conocer y, un año después, para despedirse de la opinión pública, llevar a cabo dos atentados con explosivos contra la estatua de Franco en Ferrol, justo cuando nuevas elecciones municipales habían dado el poder al Partido Popular.57

Cuando grupos radicales de signo contrario elegían Ferrol para actos reivindicativos, competían por apropiarse de la historia de la ciudad, reinterpretarla en provecho propio. Y esto nos puede dar una pista para entender la historia local reciente. El plan espacial de Ferrol, militarizado, segregado y vinculado a una economía de enclave, es depositario de una memoria de conflicto entre la Marina y la clase trabajadora, conflicto que se vio enconado por la sublevación militar de 1936 y el franquismo. Cualquier proyecto de desarrollo alternativo para la ciudad obliga a reformular en profundidad el plano urbano, aprovechando los nuevos poderes de gestión que la Constitución democrática ha conferido a las corporaciones municipales en materia de urbanismo. Y afecta por ello no sólo a los intereses de diversos grupos sociales sino a la propia memoria urbana: a la posibilidad de apropiarse de la historia de la ciudad mediante políticas de memoria que constituyen la base sobre las que diversas fuerzas políticas pretenden obtener una base electoral sólida. Esquematizando, coexisten en Ferrol dos políticas de memoria posibles. La primera se basa en una memoria obrera que se enraíza en y defiende la industria naval, ataca la segregación impuesta a la ciudad por la base naval y las instalaciones militares, y cuestiona los monumentos franquistas. La segunda es una memoria que defiende la continuidad -como monumentos 'apolíticos'- de los lugares de la memoria franquista, y la segregación de las instalaciones de la Armada; y predica la demolición de los barrios obreros y el cierre de los astilleros.

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