Ferrol - Historia Urbana
'Historia de dos Ciudades'. La Memoria de Ferrol, entre la Marina de Guerra y la Clase Trabajadora.
Inicio Capítulos: < 1 2 3 4 > Bib

Capítulo 2

Buscando alternativas a la segregación social y a la dependencia de la Armada (II)

En un contexto de difusión de ideas políticas subversivas entre la población trabajadora, el desplazamiento de esta a la periferia reducía el riesgo de revueltas urbanas en una ciudad cuyo diseño coercitivo se revelaba cada vez más inoperante. En la década de 1880 Ferrol era una ciudad pionera en Galicia en cuanto al desarrollo del movimiento obrero. Pocos años antes, en 1872, tenía lugar en Ferrol una insurrección republicana. Un puñado de suboficiales de la Armada se ponían al frente de 200 infantes de marina, 1500 marineros y 200 trabajadores de la maestranza y se acantonaban durante una semana en los Arsenales, en unas instalaciones repletas de armas y diseñadas para ser inexpugnables por mar y tierra. Tras el fracaso de la insurrección, las autoridades de Marina procedieron a desarmar de manera parcial los Arsenales, cegando el foso que los rodeaba y trasladando parte de las tropas y armamento a nuevos cuarteles que se construirían fuera de las murallas de la ciudad.39

A lo largo de la Restauración (1875-1923) las relaciones entre la burguesía local y las autoridades de Marina se caracterizaron por una cierta ambigüedad. En las dos primeras décadas el gobierno municipal de Ferrol se afanaba en construir monumentos, desarrollando una retórica nacionalista ligada a la Marina en tanto defensora de la ciudad, el país y el Imperio colonial. Ya en 1869, se ubicaba junto al Palacio de Capitanía una estatua de Jorge Juan, el marino que planificara el primer Ferrol. En 1881 el rey Alfonso XII inauguraba en la Alameda un monumento al ferrolano Sánchez Barcaíztegui, que fuera Comandante General de las fuerzas navales del Norte y que había muerto en acción de guerra luchando a favor de los derechos al trono de dicho rey. Y en la nueva Plaza del Callao se ubicaba en 1894 un monumento a Méndez Núñez, el marino que había sido aclamado como héroe nacional tras comandar en 1866 la escuadra española en el ataque contra el puerto peruano de El Callao.40

Sin embargo, aquella clase media que se había ido afirmando en el control sobre el poder municipal se sentía cada vez más a disgusto bajo la tutela de la Armada. Tanto la Marina en tanto que institución como los oficiales y sus familias a título individual estaban exentas por ley de pagar impuestos municipales. Además, la delimitación de la jurisdicción civil y militar seguía siendo una cuestión controvertida. En 1859 Ferrol había perdido su frente marítimo y había visto mutilado su principal espacio público, cuando los Arsenales adelantaron su muro de cierre devorando parte de la Alameda. La ciudad se veía ahogada por murallas inútiles que el ejército se negaba a abandonar. Además los cambios tecnológicos y geoestratégicos iban eliminando las ventajas del estuario para albergar una base naval, mientras que sus fortificaciones dieciochescas quedaban obsoletas. En 1898 la escuadra española era aniquilada en la Guerra de Cuba, y se perdían los restos del imperio colonial. Los ciudadanos de Ferrol caían en la cuenta de que una escuadra enemiga armada de artillería de largo alcance podría bombardear impunemente la ciudad, ya no digamos cuando la aviación viniera a revolucionar el arte de la guerra.

Páginas: < 1 2 3 4 >