Ferrol - Historia Urbana
'Historia de dos Ciudades'. La Memoria de Ferrol, entre la Marina de Guerra y la Clase Trabajadora.
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Capítulo 1

Una ciudad que desde sus orígenes estaba lastrada con segregación y violencia (VI)

Las autoridades de Marina organizan el abastecimiento de la población e imponen impuestos sobre el consumo. Las transacciones de comestibles se concentran en 1769 en torno a la Plaza de Dolores, cerca del Palacio de Capitanía. Allí son instaladas imperativamente en 1784 las vendedoras ambulantes.22 Más allá de controlar los precios, rige una preocupación moral, la de controlar la sexualidad de la mujer y el riesgo sanitario que comporta: esa sífilis que diezma a la tropa.23

las mujeres públicas que por no sujetarse al trabajo y a servir, buscan un medio escandaloso para perder al género humano [...] el estrago que de algunos años a esta parte causa en España el mal Gálico [la sífilis...] perjudican al Real Erario y al Estado, en la tropa y marinería, que continuamente mandan a los Hospitales, de los cuales, unos mueren y otros mal curados [...] En la villa de Ferrol habrá cien mugeres incastas, que a todas horas se ven con la tropa, marinería y otra gente lasciva 24.

Esas mujeres que recorren las calles mientras se dedican a la venta ambulante, van camino del trabajo o llevan el almuerzo a sus parientes burlan la división de la ciudad en compartimentos estancos, en tanto que hacen fluir la información y construyen redes de solidaridad potencialmente subversivas. Pero si en tiempo de paz esta realidad viene a poner en cuestión la organización coercitiva del espacio que rige en Ferrol, la situación deviene explosiva en tiempo de guerra. Dado que la ciudad era incapaz de abastecerse en su extrarradio y debía importar la mayor parte del grano por vía marítima, la escalada bélica en la segunda mitad del s.XVIII generaba crisis de abastecimiento recurrentes. Y dado que la práctica totalidad de las 30.000 personas que poblaban la ciudad dependía directa o indirectamente de los salarios pagados por la Marina, 25 cuando la monarquía atravesaba por dificultades financieras y se atrasaba en sus pagos las tensiones sociales se disparaban, y el propio diseño de la ciudad como espacio coercitivo revelaba su vulnerabilidad. Las sublevaciones de la maestranza, en protesta por los impagos de salarios, se hacen más frecuentes conforme avanza el siglo: un tumulto en 1754, huelgas en 1781 y 1791, una sublevación en 1795. La situación se agrava con motivo de las guerras napoleónicas, cuando en 1805 la escuadra española es destruida en Trafalgar, donde muchos ferrolanos perecen ahogados. Coincidiendo con el levantamiento en todo el país contra la ocupación francesa, en mayo de 1808 se sublevan en Ferrol los presidiarios y en junio, la marinería.

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