En los últimos diez años se ha prestado cada vez más atención al fenómeno de las personas sin hogar y del hambre en Estados Unidos. A medida que la comunidad internacional se ha ido sensibilizando por lo que respecta al problema de los millones de personas hambrientas en el mundo, también los estadounidenses se han percatado de la presencia de esas personas en su propio territorio. Pocos (casi ninguno) de los organismos gubernamentales o privados puede hoy ignorar o dejar de tener en cuenta, al organizar sus servicios, las necesidades de las personas que carecen de hogar y que padecen hambre.